Trompo a la uña

 

Los Brazos de Hombre de Zarco

 

Por MARIA LUISA MENDOZA *

 

Por los Estados Unidos Mexicanos siempre unidos...

 

JOAQUIN Francisco Zarco Mateos, duranguense ilustre, uno de nuestros santos laicos; es decir, que los periodistas mexicanos estamos siempre en ascuas de su ejemplo, la inteligencia de su vida y su obra, la plena seguridad de su posición y su amor a la verdad escrita, el coraje valiente con el cual escribió hasta su muerte. Tres veces diputado federal. A los quince as entró a trabajar como meritorio a Relaciones Exteriores hasta ser nombrado por Benito Juárez secretario, y más tarde de la Secretaría de Gobernación. Me emociona y exalta saber que su cuadro al óleo está allí donde él fue el jefe patriota e inamovible en su moral republicana, su conciencia plena. Mas todos sabemos que la verdadera causa de su existencia, el mejor método en él para comunicarse y ser fiel a sí mismo, a su nombre, estuvo ceñido por el periodismo. Una y otra vez, tenaz, indomable, escribió en los diarios de su entonces (el Siglo XIX, oscuro, cerrado, magnífico), jugándose la vida por la libertad de México y de expresión, la misma lucha nuestra ahora en todos los ámbitos contemporáneos, principalmente en los diarios y revistas, somos la mira en contra de las fuerzas más reaccionarias. Aprovechando el encono de la derecha, siempre poderosa, una y otra vez reinante, los periodistas mexicanos estamos viviendo una mala, desdichada época, en la cual se nos ha condenado al silencio.

 

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NO se trata de que venga el torturador y advierta meneando el dedo delante de la cara para callarnos. Hay muchas maneras más certeras: aprovechar la crisis económica impedidora de un gasto extra en el hogar cuando aparentemente la televisión es gratuita, facilita, donde al pueblo se le asesta la vulgaridad más rampante, las malas palabras, la injuria, el sexo, la miseria de las relaciones humanas, la violencia, la lujuriosa barbeada, la falta de respeto, etc. ¡Y "divierte'!, no importa a costa de qué. Y como pocos leen ¡nadie?, pues lo más inmediato es acabar con la prensa escrita y los periodistas hacedores de artículos, crónicas, entrevistas, editoriales, cuanto hay, para honrar a Zarco y llevarnos el pedazo de hogaza a la boca.

Muchos de nosotros hemos vivido textualmente de lo ganado con nuestro trabajo diario, y sabemos cómo es necesario muchas veces acabalar los gastos de la casa tal publicistas, guionistas, oficinistas, o tal el enorme Jaime Sabines, vendiendo comida para animales, metros de tela... o zapatos y vestidos en abonos igual al prosista antológico Juan José Arreola, o en la burocracia seca y ramplona que se le asestó a Juan Rulfo... Ahora estamos ante un futuro sin periódicos, se van acabando en la truculencia de malos negocios, sinvergüenzadas, pocas ganancias. Se cierran los diarios y nos quedamos textualmente en la calle los periodistas de siempre.

Además (ojo) no faltan los asesinos amistosos, los cercanos intentadores a sangre fría de la muerte civil... Yo nada más oigo mi asesinato de palabras: no existo, no estoy en el ritmo actual, soy anacrónica, mi periodismo "no está de moda"... ¡Caramba! ¿a qué se nos condena?... No hay periódicos... no habremos periodistas. El final de la prensa escrita es fascistoide, la eliminación de los periodistas, un crimen, Zarco. Durante tres años leí su nombre en los muros de la Cámara de Diputados. Hoy me cubro con sus brazos de hombre...

 

* Escritora y periodista