Propaganda Electoral

 

¿Qué México se Busca?

 

Por AMINADAB PEREZ FRANCO *

 

EL tono de la propaganda electoral en medios electrónicos en los últimos días ha ido más allá del hastío y la abulia para situarse en una dinámica de preocupación: ¿Realmente creen que se puede construir el futuro a partir de la destrucción del presente y la apología de las desgracias nacionales? La propaganda del PAN, por ejemplo, sugiere no olvidar algo que nadie olvida: las décadas de corrupción, ineptitud, control social, atropello electoral, violación de derechos y demás vicios que fueron la esencia del sistema priísta; sin embargo, cuando sabemos que los factores determinantes del colapso del PRI -como las transformaciones entre rural\urbano, ignorancia\educación, proteccionismo\apertura, atraso\avance tecnológico, entre otras- hacen imposible una regresión al presidencialismo autoritario, se extraña que el PAN no subraye de momento tanto los beneficios que el cambio político y la alternancia han representado para México, como también las políticas y acciones que han emprendido sus gobiernos en función de construir una nueva realidad de mayor progreso, seguridad y convivencia ordenada que están ahí para quien quiera verlas.

 

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EN el caso del PRD, los mensajes han puesto de lado la radical crítica al neoliberalismo, la intransigente denuncia de las promesas incumplidas del Presidente Fox y la quisquillosa defensa de la inexistente honorabilidad partidista, para adquirir en cambio un tono festivo: ocultando un subsuelo de intrigas, la radio y la televisión repiten anuncios con guapachosa música de fondo y voces que aseguran que el PRD sí va a dar, que los problemas sí se van a resolver, que los presupuestos sí alcanzan y que con ellos la situación sería a todo dar. En el fondo, el PRD nos invita a seguir el camino del menor esfuerzo, nada de sacrificios, nada que provoque malestar a la gente, nada que nos haga vivir a disgusto; un símil del viejo modelo paternalista capaz de obsequiar a raudales en tanto no se hunda el país.

El PRI y su Verde aliado de ocasión tampoco olvida la soberbia en torno a la idea de que ellos y sólo ellos son aptos para gobernar, complementada con una sugerencia, igualmente absurda, de que los actuales gobernantes del PAN son tan corruptos como ellos. En este caso, el mensaje busca ganar un voto de castigo al actual gobierno y convertir al PRI en un ente cacha votos, sin otra propuesta que no sea: ¡Regrésenos el poder porque Fox no lo sabe usar! Los mensajes anteriormente descritos, por desgracia, estimulan posiciones intransigentes, críticas radicales, desacuerdos insalvables y toda la amplia colección de obstáculos y sabotajes al entendimiento y al avance del país: ¿cómo discutir racionalmente la dotación suficiente de agua a toda la ciudad, cuando un candidato sostiene que el agua de su municipio no se la llevan?; ¿cómo llegar a acuerdos cuando en mi campaña afirmo que todo contrincante es corrupto y peor que yo mismo? La radicalización y atomización parecen apuntar a que nadie ganará estos comicios con una propuesta sensata, cuando quizá eso es justamente lo que el ciudadano espera para sacudirse un poco de las turbulencias de la política, la inseguridad y la desaceleración económica. La preocupación no está en quién gane, sino en los saldos de esta propaganda destructiva que de ninguna manera conduce al país hacia resultados beneficiosos para todos.

 

* Periodista