En sus Manos Estamos

 

Condo y el Hijo de Reagan

 

Por JORGE RUIZ DUEÑAS *

 

AGENDA de conservador puro y ánimo de apostador, parecen ser características políticas de George W. Bush apenas descubiertas por los observadores de su administración. Algunos analistas ya le llaman "el hijo de Reagan", por las claras similitudes de su política. Pero Bush no es un innovador y su comportamiento está más cerca del hombre común, condición ajena al mal actor que se hizo político anticomunista impulsado por su mujer. El lenguaje del actual residente de la Casa Blanca tiene características vernáculas, y carece de la destreza verbal del que hoy -¡oh, paradoja!- está perdido en la bruma y el silencio, víctima del Alzheimer. Ambos tocaron al votante evangelista y ambos conocieron una forma terrenal del infierno: Bush es bebedor reformado por gracia y paciencia de Laura, y Reagan padeció a un padre alcohólico. Rodeados en ocasiones de funcionarios oscuros, los dos han tenido guías para solventar sus carencias. "El Presidente teflón", como dieron en llamarle al hombre de Hollywood dadas las primeras manifestaciones de su enfermedad, requería de constantes recordatorios. El texano, por su parte, cuenta con la inefable Condoleezza Rice, la ex provost (segunda al mando) de la Universidad de Stanford, cuyo estilo "suavecito" le ha dado cohesión y sustento intelectual al discurso de su jefe.

 

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ALGUNOS ven en esos recién llegados a la política real, como la asesora de Seguridad, intelectuales sobrevalorados e ineficientes. ¿Será el caso de esta mujer de 48 años, nacida en Birmingham, Alabama? De clase media sublimada y frustrada concertista de piano, Condo dijo haberse enamorado (sic) de las relaciones internacionales bajo la tutela académica ¡del padre de Madeleine Albright! Su pensamiento floreció en la revista Foreign Affairs en enero de 2000 al escribir sobre la promoción del interés nacional. Pero ha sido, al hablar en nombre del Presidente Bush en su Estrategia Nacional de Seguridad, donde se retrató de cuerpo entero. Una referencia más reciente se localiza en The New York Times, donde dio sus argumentos a: "Por qué sabemos que Irak miente?" Empero, en ningún artículo se refiere a la riqueza petrolera de los iraquíes, que poseen la segunda producción mundial y reservas superiores a cualquier territorio; tampoco hace mención a la alta calidad de ese crudo y bajo precio de explotación (70 centavos por barril). Lo cierto es que esta poderosa dama, ya huérfana de padres, vive en la soledad de su departamento sin hijos ni amigos ni amantes, compra "comida para llevar", interpreta el pensamiento del señor de la Oficina Oval, y pasa el tiempo libre y laboral con la familia y mascota del "hijo de Reagan". Durante la espera, mientras se les acaba la paciencia, él y ella tejen mucho de nuestro destino inmediato. Por lo pronto, aunque decepcionados de sus socios, han desvelado la inconsistencia ideológica de la Unión Europea y puesto a prueba la identidad de los países árabes e islamitas.

 

* Escritor