Ajustes Cambiarios

 

LOS bruscos deslizamientos del peso frente al dólar en los últimos días -5% de depreciación desde el principio de este año- se inscriben, como lo señaló ayer el Presidente Fox en La Haya, en los fenómenos observados en otras monedas del mundo, especialmente la estadunidense, ante el euro. El Jefe del Ejecutivo calma los ánimos y despeja así el riesgo de una estampida de capitales o de una demanda extraordinaria de dólares en el mercado interno, lo cual hasta ahora no ha sucedido, pero debe preverse.

Se dice, y con razón: no hay mercancía más cara que aquella que no existe o escasa. El dólar es, además de un elemento de cambio, una mercancía sujeta a las leyes de la oferta y la demanda. Si esto es una verdad, no hay en los movimientos del tipo de cambio motivo de preocupación pues, como también lo recuerda el coordinador de Políticas Públicas de la Presidencia, Eduardo Sojo, el peso está apoyado por 50 mil millones de dólares de las reservas del Banco de México y por los llamados fundamentos de la economía, es decir, los indicadores macro, hasta este momento estables.

La situación del peso mexicano, sin embargo, no puede considerarse la mejor, luego de los dos primeros años de este gobierno, con una pérdida de 27%. En consecuencia, con la política de libre flotación aludida el Presidente como una forma de estabilidad cambiaria, el gobierno -afirma- no intervendrá para contener el desliz, es decir, no saldrá al mercado de divisas a ofrecer dólares, para evitar una devaluación. No obstante, dentro de su margen de autonomía, el Banco de México podrá aplicar medidas monetarias restrictivas en previsión de presiones inflacionarias, inevitables como consecuencia de los ajustes cambiarios de estos días.